Menu Principal:
Travesias > Ruta de Cortés en Bicicleta
Ruta de Cortés
Etapa 2
Tlaxcala-San Fco. Ixtacamaxtitlán
En esta ocasión no pudimos pedalear tanto como quisimos, esto por la falta de servicio de transportación de Xalapa a Tlaxcala. Transportarse de manera directa entre estas dos ciudades es todo un vía crucis, solo se cuentan con tres corridas por día, el transbordar de una Terminal a otra es más costoso en dinero y, es casi el mismo tiempo que al esperar la corrida directa en turno.
Anexando todavía a este carente servicio, el que me pasaron mal el horario de salida del autobús, tuve que esperar 8 horas para salir a las 10:35AM y no a las 2:35 AM, bueno, en realidad la salida es a las 2:05 AM. Todavía en el camino nos encontramos con un reten de seguridad y, en otro tramo, mantenimiento a la carretera. Entre una cosa y la otra, se ocasiono que mi llegada al punto de encuentro con mis compañeros ciclistas, se recorriera un tiempo de casi 7 horas, las cuales al multiplicarse por cada uno de nosotros, se consideran como 28 horas perdidas.
Siendo ya casi las 16:00 hrs., en el parque central de Tlaxcala, me encontré con Gilberto, Giovanni e Israel, compañeros provenientes del DF e integrantes del grupo ciclista , después de platicar con un oficial de policía de palacio de gobierno y a punto de empezar el recorrido, llegó nuestro amigo, guía de turistas, y cronista de Tlaxcala Miguel Ángel Meneses (Miguel por este conducto nos ha compartido la Extinta Historia de Tlaxcala); quién en esos momentos nos dio los últimos detalles de los lugares a visitar.
Después de una breve charla emprendimos el inicio de La Ruta de Cortés en Bicicleta 2” Etapa.
En primera instancia nos dirigimos hacia Tizatlan de Atlihuetzian, en este lugar se cuentan diferentes historias relacionadas con el enlace de la cultura prehispánica y la española, también está un convento que al parecer era de la orden de los Franciscanos, y a orillas del pueblo se encuentra el llamado puente de “La Conquista” lugar donde ante los españoles, los Tlaxcaltecas llevaron el triunfo de una enardecida batalla.
A recomendación de Miguel Ángel Meneses buscamos “La Campana”, una de las dos primeras campanas hechas en este continente; esto gracias en ese entonces, a la autorización de los reyes de España. Lamentablemente, tanto la campana, como el puente y el convento, viven en el olvido total; nadie nos supo decir donde se encuentra actualmente la campana, el puente, no tiene un solo letrero que ilustre su historia y, el convento, a pesar del esfuerzo de algunas personas del lugar, se está deteriorando más a cada día.
Después de imaginarnos como se habrá vivido quinientos años atrás en estos lugares de gran importancia, y hacer un desglose de lo que actualmente se lleva a cabo, continuamos nuestro camino con rumbo a una serie de pueblos que en su mayoría por el crecimiento demográfico ya están unidos, estos son: Amaxac, Santa Cruz, San Miguel, San Andrés, San Antonio Coaxomulco, y San Salvador Tzompamtepec.
En San Salvador Tzompamtepec enfrente a la iglesia en la fonda de la esquina, pudimos comer de manera rica, sustanciosa y económica; definitivamente no hay duda para no hacer alto en este agradable parador gastronómico. Ya con el estomago satisfecho y la idea de continuar hasta donde encontrar un buen lugar para acampar, nos montamos en nuestras fieles compañeras para retornar a San Antonio Coaxomulco.
Aquí ya nos abrazo la noche y por un momento se propuso acampar en este lugar pero, después del atraso ocasionado por la deficiente transportación en camión, teníamos que ganar terreno y decidimos pedalear hasta Tetla. El primero en llegar a Tetla fue nuestro compañero Giovanni, quién gracias a su intervención y habilidades para expresarse ante el comandante de la policía municipal, pudimos acampar en el jardín de la biblioteca del pueblo. La noche fué fría, pero entre la excelente tienda para acampar de Israel, la bolsa para dormir, y el calor encerrado que se genera con nuestros cuerpos, no hubo queja alguna por la baja temperatura.
En la mañana a causa del frío se sentía como se entumía el cuerpo, en especial las manos, no tardes ni perezosos aprovechamos la presencia de un puesto ambulante de champurrado y tortas de tamal, mismos que nos calentaron un poco. Ya desayunados continuamos nuestro trayecto mientras nos comunicábamos por mensaje celular con Alfredo (Compañero en la etapa anterior) y Celia (Integrante de Bici-Ellas), quienes desde las 6:00AM y provenientes de Xalapa, se encontraban en el Vía crucis de alcanzarnos para integrarse al grupo.
Mientras tanto nosotros nos encaminamos con rumbo a CD. Industrial Xicohtencatl, posteriormente seguimos a Lázaro Cárdenas y por falta de indicaciones en el camino, no pasamos a La Laguna, solo vimos un letrero que decía: Rancho La Laguna “Propiedad Privada”. Si vemos el mapa de zonas arqueológicas que regalan en la oficina de turismo municipal de Tlaxcala, podemos observar como en esta zona se encuentra una gran serie de pirámides y montículos.
Desafortunadamente no se cuenta con el valor suficiente por parte de pobladores y gobiernos para presentar un panorama lo bastante amplio y claro al turista, en el cual se incluya la famosa Laguna, lugar donde Hernán Cortés mantuvo una gran estadía y, junto a la mayoría de los poblados que visitamos, también carecen de todo lo referente al paso de este notable personaje histórico. En este sentido se puede considerar que a estas alturas, ya se debería de estar aprovechando el legado histórico de estas tierras y explotarlo de manera turística a nivel internacional.
Ya en Lázaro Cárdenas nos comentaban los pobladores que si íbamos a San Francisco de Ixcamatitlan, era mejor tomar camino por la parte norte, hacia Pedernales, y no por Emiliano Zapata, puesto que esta última presenta muchas cuestas por delante. “Si, ahora lo vemos, gracias” le comenté a una señora que vende jugos, esto para no entrar en mayor detalle ya que algunos compañeros estaban en camino y en ese momento ya no quedaba tiempo para darle explicaciones de la importancia de mantener la ruta lo más posible a lo ya planteado, de por si, ya no habíamos pasado a La Laguna y eso no nos tenía nada conformes.
En este tramo del recorrido, pudimos apreciar las mejores vistas, eso si, nos costo un subir y subir entre lomas, que ya no se le veía fin a terreno tan quebrado. Otro festín que nos pudimos dar, fué el de las guayabas y peras que Gilberto y Giovanni cortaron, estas preciadas frutas silvestres momentáneamente nos mitigaron el hambre y entre su sabor y el tamaño fuera de lo común de las peras, quedamos enteramente satisfechos. Para darles una idea del tamaño de las peras, aparte de publicar una imagen, les puedo decir que solo con una alcanzó para alimentar a tres de nosotros.
Poco antes de llegar a Emiliano Zapata, nos rebasó un camión de pasajeros en el cual iban nuestros compañeros de Xalapa Celia y Alfredo; al tiempo que el autobús pasó a nuestro lado, Alfredo por la ventana nos gritó: “Nos vemos en Emiliano…….Yajuuuu!!! No pasaron más de 20 minutos cuando ya estábamos reunidos todos los integrantes de esta segunda etapa. A partir de este punto las subidas continúan pero ya nada como lo anteriormente dicho, pasamos por Huayucan, San Alfonso y Soltotepec, siendo en este último poblado el punto donde se inicia un descenso bastante inclinado y pronunciado, el cual muestra un gran atractivo para el llamado reflejo del alma: los ojos.
Celia, Alfredo y su servidor, aprovechamos al máximo este tramo para realizar unas excelentes imágenes fotográficas. Al termino del descenso por este inmenso precipicio, continuamos rodando por un terreno llano; en el caso de Alfredo, vivió un grato momento extra, ya que pasamos a un lado de Chignahuapan, pueblo natal de su querida madre, donde aprovecho para tomarse la foto junto al letrero que marca el nombre del lugar, esto con la intención, de posteriormente regalársela a su mamá.
En pocos minutos llegamos a San Francisco de Ixtacamatitlán, un pueblo que encierra su atractivo de manera natural, esto debido a la ubicación entre grandes montañas que le convierten en una excelente fortaleza. Con respecto a la mano del hombre, podemos opinar que es un lugar que ofrece lo básico en servicios al viajero; también en primera impresión es un pueblo agradable y, su arquitectura, es de tipo colonial. San Francisco de Ixtacamatitlán contiene matices propios bastantes notorios, como lo es el cementerio que se encuentra a un lado de la iglesia y en el que en las lapidas predomina el apellido Bonilla; otro atractivo es la torre del campanario, y que decir de sus calles, son las clásicas empedradas que nos llevan a un estilo de vida más pausado. Después de comprar algunos ingredientes básicos para hacernos un par de tortas, nos subimos al camión típico de película de aventura en el cual pudimos subir
cada una de las bicicletas de nosotros, y gracias al mismo, nos ahorramos una gran suma de dinero, puesto que los dueños de camionetas nos cobraban por sacarnos del pueblo y llevarnos a Libres Puebla un promedio de $500.00 por todos, contra $25.00 por persona en el camión. Aunque el camión nos dejó a 7 kilómetros de Libres, bien valió la pena, puesto que, nuevamente, pudimos ver lo profundo del paisaje, el cual en esos momentos nos presentaba un atardecer algo brumoso pero con vista hasta el final del horizonte, en el cual se apreciaba de manera discreta y clara el volcán Citlaltepetl o Pico de Orizaba, el Tempantahuapetel o Cofre de Perote, el Cerro del Pizarro y otros tantos más que a pesar de no alcanzar el tamaño de los anteriormente mencionados no dejan de impresionar y ser atractivos a la vista.
Ya terminado de caer el día nos encontrábamos en la estación de autobuses de Libres, teniendo la fortuna por parte de nuestros compañeros provenientes de México, de contar con salidas al DF cada hora, siendo todo lo contrario en el caso de Xalapa. Llegar a nuestra querida ciudad, fué otro martirio de transportación de nuestra aventura, puesto que en primer punto tuvimos que trasladarnos a Oriental Puebla, para posteriormente transbordar a Xalapa y, sobre esto, esperar cuatro horas para tomar el camión de paso que, no aseguraba ni asiento para los
pasajeros ni lugar para las bicicletas. Ya nos habíamos separado en Libres para llegar a Oriental, ahora si no había cupo para las bicicletas, quien se quedara, tenía que esperar otras 5 horas para tomar el próximo camión. Después de enfriarnos un rato en este insólito lugar, pasó el camión que nos llevaría a nuestra esperada ciudad, tal vez debido a que ya eran casi las 2:00 AM contamos con el espacio suficiente para las bicicletas y, por un breve momento, hasta alcanzamos asiento, beneficio que los pasajeros consiguientes no obtuvieron, a lo cual, les obligo viajar parados.
No puedo decir que por este bajo servicio de transportación no vale la pena hacer la travesía, francamente es un recorrido muy agradable por el cual vale esto y un poco más; pero por una extraña razón, no pierdo el deseo de que pronto se cuente con un servicio eficiente, cómodo y directo, que comunique a Tlaxcala, Libres y Oriental con nuestra amada ciudad.
Estamos a la espera de hacer la tercera parte de la Ruta de Cortés en Bicicleta, no quitamos el dedo del renglón y, si quieres sumarte a esta aventura u otras, solo debes de darte de alta en el grupo oficial de Veracruz en Bicicleta; en este grupo también puedes ver más imágenes fotográficas y comentarios en general.
Por último quiero hacer notorio el apoyo que recibimos por parte de las autoridades locales de Tetla, por austero que se pueda tomar el acampar en el jardín de la biblioteca, definitivamente nos ayudó en gran medida. Ojala todos los gobiernos municipales pudieran tener este tipo de gesto a favor del turismo, bien dicen que con voluntad se puede lograr más, y esto es algo que a nuestro parecer en Tetla se puede encontrar.
Por este conducto agradecemos la atención y les damos nuestra mayor felicitación.
¡Buena suerte y seguimos pedaleando!
Sub-Menu: